”…Todos aquellos que dicen que también quieren morir en el ring, consulta: ¿lo desean como una despedida honoraria o lo desean porque saben que el ruido de la lona recibiéndolos va a tapar el sonido de todos los errores que cometieron en su vida?…”
Primero un repaso para aquellos que no estén tan embebidos en esta pieza del 7mo arte: “The Wrestler” es una pelicula dirigida por Darrem Aronofsky (‘’Black Swan’’ ‘’The Whale’’ un genio en la exploración de temas como la obsesión, la autodestrucción, etc) que sigue la vida de Randy ‘’The Ram’’ Robinson, luchador que ya a visto pasar sus mejores años y ahora no sabe cómo afrontar su presente de heridas, escases monetaria y olvido por parte de un medio que avanza sin parar, una leyenda para fanáticos del deporte y un extraño para la persona común.
Es una cruda mirada a lo que hacemos en el ambito de la lucha libre, desde el armado de las luchas, el post show, inclusive en las interacciones por fuera del ring, glorificada hasta el hartazgo por quienes deciden subirse al cuadrilátero, pero entendible el porqué. Solo basta con ver la escena con la cual abre el film: Quienes suben a arriesgar su vida saben que en ocasiones luego baja a cambiarse su disfraz de héroe al rincón más incómodo de un establecimiento no apto para lo que se hace. Así lo entendemos nosotros y tambie lo entiende Randy, quien no usa su nombre real, porque es la forma de ignorar el imbécil que es en la vida por fuera del show. ¿Vos, luchador? ¿Qué nombre usás en la vida real?
Pero si hablamos de entender, la magia no es invisible al ojo del mago, por eso uno puede sentir esa hermosa sensación cuando Ram llega al backstage de un show de bajo presupuesto pero es recibido con los brazos abiertos. También cuando, en un pequeño montaje, se muestra cómo un puñado de luchas son armadas a la vez. Y hablando de magia, se resalta cómo es recibido cuando hace su entrada. Es ahí donde se presenta la droga de quien ama esto, porque la validación es más ruidosa que cualquier cuestionamiento que uno se puede hacer. En la primera lucha completa que vemos de nuestro “héroe” se hace un corte en la frente, clásica práctica, pero la primera señal de egoísmo que vemos en la película, porque entre líneas está el mensaje: es el mismo Ram quien se lastima solo.
Si de lastimarse se trata, entonces no podemos obviar la participación del protagonista en algo que todos acá conocemos y muchos hemos vivido: una lucha extrema. Hermosa aparición de una legendaria agrupación, CZW, es el anfitrión de uno de los momentos más horribles para el ojo común pero uno familiar para el ojo del luchador. Su mano a mano con Necro Butcher (la leyenda del Death Match), encuentro en el cual nuestro heroe atraviesa vidrio, cae sobre alambre de púa, es engrampado, lo cual se nos muestra que él accedió siendo desconocida para él esta práctica. Luego de la lucha, en backstage, Randy recibe lo que ganó: unos segundos de aplausos, médicos, vomitar y un ataque cardíaco, del cual despierta completamente solo en un hospital y, para cerrar, la validación de un papel arrugado que contiene su paga. Pregunto: ¿cuántas veces tuvimos este tipo de lucha? ¿Accedimos a spots por presión propia? ¿Qué secuelas nos dejaron? Y más importante, ¿valió la pena? Perdónen lo autorreferencial, ahora retirado puedo decir, luego de caer sobre dos mesas fuera del ring, estar una semana sin poder caminar y cobrar la suma de 0$, no.
¿Pero es la vida del protagonista miserable durante toda la duración de la pelicula? No, y son dos momentos exactos que poco tienen que ver con wrestling. Por un lado, luego de su infarto decide colgar las botas, reencontrarse con la hija que abandonó (recuerden EL abandono), vivir una vida más estable. Es genuina su felicidad al trabajar, al moverse, al interactuar con terceros, pero esa felicidad la destruye una sola palabra. Por otro lado, quien también lo hace feliz es Pam, quien sirve para varios paralelismos en la película: quienes viven a las sombras de una personalidad que no les pertenece, quienes no saben vivir sin soltar el pasado o, mi favorita, las formas de afrontar nuestros errores. El deseo amoroso de nuestro “héroe” que manda a la mierda todo lo que hacía feliz por una sola palabra: no. Él vuelve a la lucha libre como quien vuelve a una droga luego de un trauma presente, pero en este caso es solo un hombre versus una respuesta negativa. Sé que suena irreal y exagerado, pero los invito a verla por ustedes mismos: Randy es feliz hasta que alguien le dice que no.
Pero voy a ser sincero: todo este artículo es una excusa, porque todo esto lo hice para poder escribir sobre este momento y el último paralelismo que quiero hacer con el luchador actual. Segundos antes de salir a su última lucha (del filme y de su vida), Pam persigue a Randy al backstage para pedirle que no arriesgue su debil corazon y decirle que a ella le importa, pero él dice la frase más repetida por un luchador en la historia:
“…The only place I get hurt is out there, the world don’t give a shit about me…”
“…El único lugar donde me lastiman es allá afuera, al mundo le importa mierda lo que me pase…”
El mismo hombre que abandonó a su hija, que gastó lo que debía de alquiler en birra y putas, que le da la espalda a la única persona que se interesó por él, que aceptó luchas luego de tener un ataque cardíaco, te está diciendo que “¡NO! Yo no hice nada mal, fue el otro”. ¿No te suena? ¿Te es familiar esta autocompasión? Nadie puede tirar la primera piedra en este deporte porque todos los que hemos participado de él sabemos lo que es mirar al espejo con ojos de culpa, pero hay una brecha muy grande entre serlo sin darse cuenta y verlo en terceros y sentirse reflejado sin intentar generar un cambio para mejor. Esta no es la última vez que Ram se autosabotea porque, para cerrar la pelicula, en medio de la lucha su rival quiere terminar el combate y es él mismo quien decide hacer el movimiento que le termina costando la vida. Todos aquellos que dicen que también quieren morir en el ring, consulta: ¿lo desean como una despedida honoraria o lo desean porque saben que el ruido de la lona recibiéndolos va a tapar el sonido de todos los errores que cometieron en su vida?
Quiero cerrar este pequeño artículo, que no fue más que una llamada de atención para aquellos que sueñan con ser un perdedor, para aquellos que fantasean con la soledad que solo existe en la vida de quienes culpan a los demás de sus propias decisiones, con un detalle que explica lo egoísta que es uno al subirse al ring. ¿Se dieron cuenta de que Randy, en su último attire, la ropa que utilizó para morir, estaba usando los colores de la campera que él le regaló a la hija que abandono? Si no se dieron cuenta, tal vez es porque los errores de la vida se arreglan abajo del ring, para no descargarlos arriba.
Gracias por leer.



