Durante agosto de 2026 salió a la luz un informe sobre el incremento de la tasa de suicidios en Argentina, el país con más psicólogos per cápita (se estima que hay entre 222 y 223 psicólogos por cada 100.000 habitantes). En redes sociales es innumerable la cantidad de data, información y humo que hay sobre la salud mental, pero hoy quiero hablar de cómo nuestro mundo luchístico se lleva con este tema.
Yo soy Frankie Cepeda y estoy diagnosticado con un trastorno depresivo mayor (depresión), ansiedad, ansiedad social, desregulación emocional y poco más.
Para arrancar, deberíamos aclarar algo para quienes no tengan mucha data: cuando hablamos de salud mental no solo nos referimos a “estar triste”. Hay variedad de patologías y problemas que pueden afectar a la misma.
Por ejemplo, la desregulación emocional tiene que ver, a grandes rasgos, con que lo que siento (sea tristeza, alegría, enojo, etc.) puede presentarse de forma muy fuerte o muy leve, al punto que no sé realmente qué emoción siento. Son infinidad de veces las que se me preguntó cómo estoy y la respuesta fue “no sé”, de forma literal.
Así como esta, existen muchos problemas. El más conocido es la depresión, que vale aclarar no tiene nada que ver con estar deprimido. Estar deprimido es un estado de ánimo pasajero de tristeza o decaimiento, mientras que depresivo es un término clínico que describe la enfermedad. No hay que confundirse.
Okey, ya les di una introducción para que no tengan que hacer la dificilísima tarea de googlear. Empecemos.
Como se llevan el ARGWRES y la salud mental
Partamos desde una base: el wrestling argentino no es ajeno a la salud mental. Obvio, no estamos en un ambiente totalmente progresista donde hablamos de límites y checkeamos día a día a nuestros amigos (porque incluso creo que poca gente tiene amigos realmente en la disciplina, tema para otro día), pero tampoco la ridiculizamos, o por lo menos no la GRAN mayoría.
En todos estos años, con todas mis patologías, una sola vez fui burlado al respecto, pero ni siquiera de forma tan agresiva. Se respeta mucho el tratamiento de aquel consigo mismo, pero ¿hacemos algo por nuestra propia salud mental? ¿Cómo afecta el deporte a la cabeza de uno?
(Sí, este ensayo va a estar cargado de preguntas para que se hagan ustedes, de ”tarea”)
No puedo hablar por el resto porque no soy quien para señalar, pero sí puedo hablar desde mi experiencia y, si bien yo fui diagnosticado en 2023, estas enfermedades las vengo acarreando desde joven, incluso antes de empezar en el mundillo del Argwres. En más de una ocasión he mencionado que la lucha libre nacional a mí me salvó la vida y, sí, es real.
La lucha libre nacional, si bien nunca me señaló, sí participó activamente en dañar aún más mi mente, a veces de forma directa y otras indirectamente.
Y es importante no sentirse señalado en este caso porque tal vez vos que estás leyendo esto estás lastimando y empujando a alguien a lugares oscuros, pero no te estás dando cuenta. Por eso está bueno informarse, preguntar al respecto y bajarse de la idea de que todo es blanco y negro.
El que te daña no siempre es una mala persona, capaz es un desinformado, y el que te ayuda no siempre es una buena persona, capaz solo quiere algún beneficio.
Por ejemplo, creo que todos los luchadores no somos ajenos al maltrato psicológico de los cabezas de troupe más antiguos, pero también: ¿cómo son los nuevos líderes de troupe? ¿Todos los participantes del show están cómodos con tu trato?
Mirá que gritar, putear no es la única forma de maltrato…
El rol del luchador
Pero a la lucha libre la hacemos entre todos, querido luchador argentino.
Hemos señalado a más no poder cómo EL OTRO crea un ambiente de mierda, o cómo LA GENERACIÓN ANTERIOR estaba llena de egos. Y vos ¿cómo te llevás con tus compañeros?
Porque el ego que nos crea el ser ovacionados por un puñado de personas a veces nos para en una tarima invisible donde vemos desde arriba a pibes, como uno, que solo quieren hacer lucha, como uno, y no nos damos cuenta de lo que podemos decir o hacer.
Y no te quedes solo con tus compañeros de agrupación. ¿Cómo te llevás con los pibes de Duelo de Leyendas? ¿Y los de La FAL? ¿Y los pibes de Liga Digital Argentina? ¿Cómo te llevás con los de RCW LATAM? ¿y con los muchachos de 100% Evolution?
Otra vez, yo no voy a señalar a nadie y voy a hablar desde mi perspectiva. Y sé lo mierda que puede ser uno con sus compañeros. Sé lo que es señalar, juntarse a ver una lucha de otra agrupación y reírse. Tuve 20 años y me paré en esa tarima invisible.
Te hago un spoiler: no lleva a nada.
Todos los que entrenamos o luchamos somos solo pibes que les gusta la lucha libre. Lo único que nos separa es a quién le pagamos la cuota mes a mes.
Esto también es salud mental, no solo el señalar hacia afuera, sino esta película que uno se hace, esta presión que nos empuja a no querer ser como el otro y a dejarlo todo en una batalla invisible contra uno mismo que lo que termina haciendo es convirtiéndonos a nosotros en el problema.
El luchador puede ser muy cruel, con el compañero, con el fanático, señalándolo y apartándolo, incluso con alumnos para poder entrenar “con el que sabe”. Todos estos pequeños actos son gotas en el vaso de agua que es la cabeza.
Cuando nos paramos a hablar de la salud mental, nos tenemos que hacer estas preguntas, estos cuestionamientos incómodos. Aceptar que muchas veces el forro, hijo de puta, puede ser uno, porque no hay nobleza en la perfección, sino en aceptar los errores de uno y mejorar.
¿Cómo se sienten tus compañeros? ¿Y tus alumnos?
Todos celebramos la salud mental, pero sin darnos cuenta la podemos afectar porque, repito, tener depresión y estar deprimido son dos cosas muy distintas.
A una la afectan pequeñas cosas como la presión.
Está bien que te interese la salud mental, pero tus alumnos, tus compañeros, ¿se sienten cómodos en decirte que no? ¿En decirte que ya no pueden? ¿En decirte que están cansados?
¿Y si el problema también soy yo?
Y otra vez, yo hice todo lo malo que podés hacer en este ambiente, y todo esto con mis patologías, las cuales no son excusas de nada. Si fuiste un forro y tenías depresión, sos un forro con depresión. No sos distinto al forro que no la tiene.Nuestros diagnósticos no son escudos con los cuales protegemos nuestros malos actos. Pueden ser razones, pero nunca excusas para ser un pelotudo.
Pero entonces, ¿en qué puede derivar todo esto? Bueno, hoy los voy a hacer viajar a mi cerebro. Capaz leés esto y algo te haga un click.
Aclaro: no voy a ventilar ataques directos ni nada, solamente vistazos generales de actos o acciones que a uno lo pueden afectar, con esto no quiero decir que estas cosas sigan o no pasando, no tengo informacion al respecto de la actualidad de estos lugares.
-Empiezo en 2012, con 15 años. Paso 6 años en la FAC, con un constante “somos nosotros contra todos, nosotros hacemos bien las cosas y los otros son unos pelotudos que juegan a la lucha”. En este pensamiento no entra crítica alguna. Al distinto se lo echa sin contexto de su edad o situación. Se hablaba de que una manzana podrida te podía arruinar todo un cajón para hacer del otro un villano.
-Paso por la FAL desde 2018 al 2019. Otra vez: “somos nosotros contra todos, nosotros hacemos bien las cosas y los otros son…” pero con más ímpetu. Al de afuera se lo burlaba y vilipendiaba, al de adentro, si hablaba con el de afuera, se lo señalaba y verbalmente se lo acosaba.
-2019 al 2024, en Legion. La frase cambia y se da mucho énfasis en ser “distintos”, pero a la facción que más over estaba la apartan y no la bookean. Uno puede entender que el esfuerzo no sirve de nada porque, a pesar de todo tu trabajo, tu nombre en el flyer no sale.
-Quilombo 2022-2024. El ego en su formato más puro. Ahora ya no somos pibes, ya estamos más conscientes de lo que hacemos. ¿Qué aparece? “Somos nosotros contra todos, nosotros hacemos bien las cosas y los otros son unos pelotudos que juegan a la lucha”, convirtiendonos a todos en niños de mas de 20 años
Durante todo este tiempo, mi cabeza no paraba de repetirme mi edad y los logros que debía tener pero nunca conseguí. La glorificación de los viajes al exterior cuando no tenés un peso. Mi cuerpo se estaba volviendo día a día más viejo y yo solo había visitado un país. Nunca confiaron lo suficiente en mí para darme un campeonato y Conurbardo, algo que había construido y que salió bien, era apartado de cada show. A la vez, las internas no paraban de señalar gente para todos lados. Ya burlarse del otro pasó de ser una celebración de mi ego a ser un incómodo ataque por escuchar las cosas más crueles sobre gente que no me caía mal, de gente que ellos consideran amigos.
Se pisan las cabezas unos a otros por un arte que les avergüenza. La presión constante de mejorar, viajes, tryout, luchar afuera, mejorar show a show, entrenar hoy y mañana, también mañana de mañana. Críticas vacías de contenido pero llenas de prejuicio ¿Por qué hacés esto? ¿Por qué no hacés aquello? Fijate que viene tal, fijate que se va tal y vos no ¿vos qué hacés? ¿Qué hacés ahora? Y AHORA, ¿QUÉ ESTÁS HACIENDO? ¿QUÉ HICISTE HOY PARA MEJORAR…?
En el 2023 tuve un intento de suicidio.
Del ambiente, lo supo un solo luchador, para quien no sepa, cuando tenés un intento hay variedad de pasos a seguir. Entre ellos, uno era avisarle a gente a la cual yo me sentiría cómodo pidiéndoles ayuda, fue un puñado, poquitos, cuatro. Y entre ellos, alguien que ustedes conocen: Chuck Dixon.
Recuerdo esa llamada como si fuera ayer, Él estaba en el gimnasio y se tuvo que apartar para escucharme. No sabía qué decir, pero me dijo que siempre podía contar con él y que iba a estar todo piola, buen pibe.
En noviembre de 2023 empecé a tomar antidepresivos, en mi primera aparición del 2024 anuncio tomarme un tiempo, en 2025 me retiro.
Conclusión
¿Saben que es lo peor? En todos estos años el mejor consejo sobre el cuidado propio, sobre no caer sobre presiones ajenas me lo dió mi primer profesor, Rocky rolando:
”Cagon no es el que no se anima a hacer algo, sino el que no sabe decir que NO!”
Haciendo mucho hincapié en que estaba bien tener miedo, en que estaba bien subirse a la 3er cuerda y bajarse por no tener las agallas de saltar, esa esquina va a seguir ahí esperándonos y no somos menos valientes por no poder hacerlo.
El porqué de todas las preguntas que quiero hacerles, bah, quiero que se hagan, es porque yo llegue hasta este límite para empezar a hacérmelas, no quiero que ustedes también tengan que recibir ese golpe de realidad, porque podría ser el último. No me interesa la unión, la amistad, ni la celebración de personas ajenas a uno, pero si el respeto, la mano extendida para levantar al otro que cae. Porque al final de todo, solo somos esto, pibes que quieren hacer lucha libre.
Para cerrar, volvamos al principio, de este estudio 3 de cada 4 personas que mueren por suicidio son hombres, lo que representa cerca del 75% de los casos totales, este ambiente es en un 98% conformado por hombres así que este es un tema que tratar y estas estadísticas nos tocan de cerca. Pero no usen esta data para hacerse las victimas por redes sociales como algún gordo libertario, no, úsenla para interiorizarse, para mejorar y, si lo necesitan, para pedir ayuda.
Puedes comunicarte de forma gratuita y las 24 horas al Dispositivo Nacional de Orientación y Apoyo en la Urgencia de Salud Mental marcando el 0800-999-0091
Asistencia telefónica gratuita a personas en crisis o con riesgo de suicidio 135 desde Bs. As. ó bien 011-5275-1135 ó 0800-345-1435 desde todo el país



