Acompañados por el envión anímico que fue la visita de la WWE al país, RCW se veía en una tarea interesante: presentar un evento agradable para el ojo del fan casual, pero también uno para la magnitud de lo que se celebraba: la llegada de J-Master a los 1000 días como campeón de RCW Latam.
Yo soy Frankie Cepeda y estoy harto de tener frío en septiembre.
Estamos en una época donde todo es blanco o negro, bueno o malo. No me manejo por esas reglas, vale aclararlo cuando les digo, de manera no peyorativa, que el evento que se nos presenta es uno secundario. Es así, no digo que la cartelera no sea interesante, pero sí que no se vendió como una así. El foco principal está en una lucha que se vende como “el último gran reto del campeón”.
Lo cual es correcto porque es un suceso casi improvisado, justo cae en el mismo fin de semana post WWE en el Movistar Arena, así que la misión principal era que venga nueva gente y que esa gente se quede.
Por eso no tenemos las gráficas de Countdown o la decoración de Revolución de Mayo, las imágenes con reglas de las luchas como en Origen Extremo o promos en video. No, nada. Tenemos un evento plano, uno de esos que se ven una sola vez y pasan sin pena ni gloria. Haciendo comparaciones con la W, esto sería Fastlane, Roadblock, Fatal 4-Way, etc.
Pero lo que sí tenemos y es especial es un Pre-Show. Yo había comentado esto en Luchemos: la agrupación se vería beneficiada de tener uno, poder probar a los alumnos de la academia y premiar a aquellos que vienen más temprano. La idea es buena y nos presenta la lucha de:
El Cóndor vs. Carbodios — 6
El 2026 es el año de los debutantes en el Argwres y no me voy a cansar de decirlo, bien por ellos. También felicitaciones para el nuevo árbitro. No sé correctamente su nombre, así que solo lo llamaré el nuevo árbitro.
Voy a empezar esta reseña con el primer pensamiento que tuve al empezar la lucha: no entiendo qué es un Carbodios. Realmente no entiendo. La estética es buena, pero el personaje es algo que ni siquiera se puede considerar como un “rarito”, porque no se lo puede considerar algo en si.
Es el debut (en estilo 1vs1) de ambos y se nota unicamente porque lo que continúa en la cartelera es un desfile del mejor talento nacional. Si ponés esta lucha en otras agrupaciones, no creés que sea el debut de ambos.
Los problemas son varios, obvio, es un debut, pero me quiero enfocar en uno solo para poder aportar al crecimiento de estos 3 jóvenes, también para el árbitro.
Crean en lo que hacen, créanse el dolor que generan, el odio que tienen o el trabajo que tienen asignado. Créanselo.
Porque esa es la gran diferencia entre que un lazo se vea bien o se vea mal, que un conteo de 3 se vea bien y se vea mal, que una caída se vea bien…
La agilidad de ambos luchadores es buena y se entiende por qué la agrupación dio el visto bueno a que ambos tengan este encuentro. Deberían estar orgullosos del espacio que se les dio, se lo ganaron. Felicitaciones.
En resumen, el camino es largo para los 3, pero ya lo empezaron y, aunque ahora no parezca mucho, ojalá puedan mirar para atrás en algún momento y se sientan orgullosos. Correcto el laburo de todos.
El pre-show se termina sin que avisen y nos regala unos segundos de silencio que se sienten eternos e incómodos.
Voy a hacer mucho hincapié en algo que me rompe la experiencia en todos los shows de RCW: si le pagás a alguien para que sea presentador, DEJALO SER EL QUE HABLA.
Todas las interacciones que tiene Funka siempre terminan siendo incómodas y no es culpa de él. Es que, a diferencia de Rob (ex luchador y un laburante excelente de promos) y Tato (presentador en varias agrupaciones y relator de fútbol profesional), Funka no sabe hablar, no sabe improvisar una conversación, hacer que una frase tenga inicio y fin.
Luego de 5 minutos sin rellenar, tenemos un espectáculo que arranca ahora sí explicando quién es Funka y con un momento en honor a Juan Manuel Figueroa, “La Momia”, que falleció en las últimas semanas. Gran gesto por parte de la agrupación, mis respetos.
Vuelvo sobre mis pasos. ¿Se acuerdan que me expresé sobre lo plano del show? Bueno, la introducción pasa sin pena ni gloria.
Ahora sí, arranca el show con:
Teo Griffin vs. Razor — 6,2
Teo vuelve al cuadrilátero oficialmente y creo que la elección de su rival es correcta por el estilo luchístico de ambos, no así por su trabajo de personaje.
El gran problema de este encuentro es que no tendría que haber abierto el show. El esqueleto de esta lucha es muy similar a la de Brooks vs. Pollacchi: un villano que amamos odiar y un héroe que amamos pero que hace poco para que lo hagamos. Pollacchi hace más que Razor, igual.
Ahí funciona porque el público ya estaba encendido. Acá está todavía con la verga dormida y no podés hacer mucho con una verga dormida.
Técnicamente hablando, la lucha es buena, pero escasea algo que la haga memorable. Por ejemplo, el ida y vuelta con el público, lo cual me sorprende de un luchador con tanto carisma como Razor, alguien que empieza super arriba pero jamás interactúa con la gente. Incluso ese trabajo lo hace más Teo que él.
Otra vez: amás odiar a Griffin.
¿Resumen? Lindos moves, mal opener. Estos son los choques que te mostraría un gordo-lucha para hablarte del show, lo cual es muy curioso porque si te pregunto de qué te acordás más, si de este encuentro o del de Diablito y Pedra, me vas a decir que de aquella que tuvo como protagonistas a los campeones en pareja. Y tendrías razón.
Cuando algo se hace bien hay que destacarlo, y el video de Ángel del Toro desde Chile que presentan luego del combate de apertura es TODO lo que está bien: desde la idea, la filmación, cómo habla él, lo que dice, cómo lo dice, lo subtitulado, todo está bien en ese video.
El Super Sello (Chuck Dixon & Matías Toledo) vs. LLA (Gabriel & Percy) — 8
Siempre me causa gracia cómo aparece Chuck a escena en los shows de lucha, con pasitos cortitos y rápidos, como quien se está duchando y se olvida de agarrar una toalla.
¿Qué podés esperar de un burro más que una patada? ¿Qué podés esperar de 4 buenos luchadores más que una buena lucha?
Este era el opener del evento, variedad de talentos, variedad de estilos y un final abierto que sigue después. No entiendo por qué no abrieron con esta lucha, raro.
Percy es todo el carisma que le falta a Gabriel y está bien que así sea porque se complementan perfectamente, se balancean, lo que no pasa con sus rivales.
Mi gran problema con el Super Sello es que son dos buenos luchadores que hacen equipo, punto. No hay justificación para tenerlos juntos y tampoco ellos se esfuerzan en que la haya. No se sienten como un equipo conformado, sino como 2 luchadores que no tenían dónde ponerlos y los hicieron equipo.
Pero no hablo de la química entre ellos, hablo de la dinámica que tienen, de su entrada, de sus personalidades. Son agua y aceite y no terminan de amoldarse, de encontrar ese no sé qué que les falta, y creo que el gran perdedor de esto es Matías Toledo, porque, a diferencia de Chuck, no tiene dónde sostenerse.
La lucha obviamente es buena porque acá no hay silencios, todo se tapa con moves o comentarios de LLA. Esta primera mitad del show está cargada de héroes planos vs. villanos carismáticos. ¿De quién es la culpa? No sé. ¿Capaz hay que ir menos a seminarios de lucha y más a clases de teatro? Capaz hay que romper la barrera de la vergüenza y la inseguridad.
El final es caótico, pero también mal ejecutado por una equivocación que creo no viene del árbitro, sino de quien pone a un árbitro sin experiencia a cerrar una lucha así. Se necesita presencia, voz fuerte y ser un desvergonzado para, como árbitro, terminar una lucha por conteo. Todas cosas que se ganan con los años que un debutante claramente no tiene.
A los 2 equipos peleando fuera del ring tenés que sumarle un árbitro desorientado, un Funka gritando, un Rob gritando, un Tato que no sabe dónde pararse. Un caos que suma y resta a la vez, porque se vende el odio entre ambos equipos, pero no hace falta un griterío constante.
Otra vez, creo que Funka está de más en esta situación y todo se hubiera solucionado con Rob interviniendo.
Mike Brooks (c) vs. Juan Pollacchi — Por el título argentino de RCW Latam — 6,6
En esta trilogía de héroes planos vs. villanos carismáticos, El Niño destaca.
Sí, creo que Pollacchi es más carismático que Dixon, Toledo y Razor. Habla más con el público, se ríe más de la situación mientras sigue siendo un buen luchador.
Tarea para el hogar: ordename los faces de RCW desde el mejor face al peor, no en su trabajo in ring, sino en su trabajo como face.
Hay frases que en mi corto tiempo como “periodista” de lucha libre nacional ya he quemado y una es “se nota su entrenamiento en la academia de RCW”, y prometo no quemarla en las reseñas… pero en Brooks se nota.
He sido el crítico N°1 de él y veo una mejora constante show a show. Y nunca hablo de lo que hace, sino cómo lo hace: la prolijidad en sus pasos, en sus movimientos y caídas. No todo es hacer un 630, a veces con saber tirar un lazo alcanza y sobra.
Mike es una de las caras de la agrupación y lo demuestra con la reacción que tiene cada vez que entra. Un villano nato y detestable. A Brooks no amás odiarlo, lo odiás y punto.
Se entendieron bien y de una lucha de la que nada se esperaba sacaron momentos memorables, lo cual es decir bastante. O sea, ¡por Dios! Ese tope con hilo que hace El Niño fue tan sorpresivo. Mis felicitaciones para ambos.
Nos comimos el baiteo, señores. Del Toro no estaba en Chile y hace el salve a Polla, con una OVACIÓN increíble.
A destacar que no estaba presente su familia, así que esto era aún más genuino.
En esta aparición vemos el resultado de una buena construcción de un héroe, de la cual forma parte fundamental Brooks, porque sin villano no hay héroe.
Se anuncia una revancha entre ambos por el título argentino de RCW Latam. Ojalá sea una FBTW (Fans Bring the Weapon), ya que no solo se beneficiaría más que el ya anunciado main event con esta estipulación, sino que el cariño genuino del Toro se puede ver reflejado en lo que los fanáticos le traigan.
Cierre de la primera mitad y empieza el break, uno sin promos,
La segunda mitad empieza con una charla entre Tato, Funka y el público, debo decir que el show se beneficiaría de que o Funka tenga un personaje marcado de dueño o no aparezca para nada, no en el punto medio porque, más que dueño, puede fallar de persona altanera que solo aparece para bardear a sus empleados y algún anuncio.
Si tenés un presentador, dejalo que presente. Si tenés un GM, dejalo que anuncie, más siendo que estos dos puestos ya tenés a dos personajes bien marcados.
No creo que esté mal que Funka quiera tener protagonismo, pero sí cómo tenerlo. Verlo de camisa y pantalón de vestir siendo EL DUEÑO estaría bien, algo estilo Dario Cueto en Lucha Underground.
Pero basta, vuelve el show con:
Gint Giovanna vs. Ryan Klein vs. Byron Blayre — Por el Ancho de Espada — 7,4
En una agrupación que se mantiene bastante en contacto entre sí, avisen de qué color va a ser su attire con sus rivales, porque ver a los tres participantes vestidos de negro es un paso atrás. Pero bueno, es solo un detalle.
Al igual que una de las luchas que ya pasaron, este es un encuentro técnicamente correcto, pero a nivel personaje es medio pelo. Si corrés eso, la lucha es buenísima, casi toda de Ryan vs. Gint, porque Byron se la pasa afuera, lo cual es gracioso hasta cierto punto, pero después de un rato se siente que a él no le molesta perder su preciado Ancho de Espada. Había conteos a cada rato y él ni entraba. Pasa de ser un villano “vivo” a ser uno bastante boludo.
El encuentro termina de forma repentina por la intervención de Mirko, que no entiendo por qué tarda tanto en salir luego de ser llamado por Byron, como tampoco entiendo lo sorprendido de él al ver su presencia. ¿No es él quien lo llamó?
De la aparición de quien se hace llamar “La Violencia Real” solo puedo decir que es increíble lo que revolea gente este tipo, y no a un muchacho superliviano: a Ryan Klein, a quien maneja como si fuera papel. Sorprendente.
Pero si hablamos de sorpresas, lo que más me sorprendió fue cómo borraron a Jeyco de esta historia, y me parece lo correcto. Una lástima, pero correcto. Ya van 2 o 3 eventos que el luchador venezolano no está presente y creo que es un buen spot para utilizar a Mirko.
De ahora en más la charla debería ser:
—¿Se acuerdan de quién intervino para que Byron gane el Ancho de Espada?
—Obvio, Mirko.
Pero bueno, cerrando, de todo esto me llevo una sola cosa: quiero ver un mano a mano entre Gint Giovanna y Ryan Klein.
Franco Pedra & El Diablito (c) vs. Tomás de Parfum & Vladimir — Por los títulos en pareja de RCW Latam — 6
Se entretiene el piberío, y cuando ellos se divierten, disfruta el público también.
Lo que empezó como una handicap de 2 vs. 1 terminó utilizando al mejor comodín que tiene RCW Latam. ¿No sabés cómo cerrar tal cosa? Mandalo a Vlad, la gente y él la van a pasar increíble y también sirve para relajar antes de las tormentas que son los Main Events.
Antes de hablar de la lucha tengo que tirarle sus flores a los campeones en equipo, que finalmente tienen entrada conjunta, con el “Si yo soy así” de Flema, un perfecto resumen de lo que este dúo trae a la mesa: descontrol y entretenimiento.
Técnicamente no se quedan atrás, pero no es lo prioritario cuando ellos salen y ESTÁ BIEN. Porque lo que menos importa en la lucha libre es la lucha libre…
El Diablito entra tirando unas titas. ¿Por qué? ¡Qué importa! ¡Titas gratis! Bien por ellos y felicitaciones, le dieron en el clavo con la presentación.
La lucha es un gran segmento, la verdad. Un buen segmento, pero que destaca más por lo gracioso que por su destreza física. Es más, si algo me llamó la atención es lo pesado que Pedra cae en su codazo. Mucho ojo con eso, que algo así puede causar una lesión.
Terminada la lucha/segmento, vuelven a aparecer en escena el Super Sello y LLA, quienes siguen enfrentándose entre sí y, en este caso, son sumados los campeones actuales. De repente, el trío de equipos se detiene y va a buscar cada uno un arma: la silla del Diablito, Toledo y Dixon buscan escaleras y los ex campeones de RCW buscan una mesa.
Con un gran timing cómico, Rob Dickinson anuncia lo que se veía venir: Origen Extremo 4 va a tener una triple amenaza de equipos por los títulos, en una lucha símil TLC de WWE.
Y yo, me vuelvo loquita.
J-Master (c) vs. Vertigo vs. Maikol vs. Gabriel vs. Chuca vs. Matías Toledo - Gaunlet por el título mundial de RCW Latam — 7,7
“La última gran prueba” del campeón. El evento narrativamente se sostiene sobre la historia de esta lucha: que la cara de la agrupación llegue de una vez a los 1000 de reinado.
El gran problema de esta lucha es que jamás se sintió como una amenaza a la hazaña del Joven Fantasía. Se sintió como una lucha más, una lucha con varios contrincantes, pero una lucha más.
A vos que estás leyendo esto, ¿te pareció que J-Master podía llegar a perder el título contra VERTIGO? ¿Contra GABRIEL? ¿Contra TOLEDO?!
Este último teniendo ya pactada una lucha por los títulos en pareja para el próximo evento.
Entiendo la decisión, que la última lucha sean varias luchas en una, pero los rivales dejaron mucho que desear. Hubiera estado bueno que sean todos luchadores que J ya enfrentó, como una última oportunidad de arrebatarle el cinturón.
Brooks, Chuck, Toledo, Gint y Mirko. Capaz incluso llamar a algún miembro de CLS como un guiño a esa Fatal de 4 Esquinas, no sé, pero los rivales esta vez dejaron mucho que desear.
Esta Gauntlet no es constante, así que voy a resumir cada rival en pocas palabras cada uno:
Vertigo
Permitió mostrar la velocidad y llaveo de J. Un fluido rock and roll entre los dos jóvenes me pareció lindo para arrancar, pero, de nuevo, nunca se sintió como que los 1000 días estén en peligro.
Y nos presenta una pregunta: ¿qué hicieron los participantes de esta Gauntlet para tener una oportunidad titular?
Maikol
El tercer luchador en entrar fue el único que se sintió como una verdadera amenaza.
Maikol es una bestia de los golpes. También es face, pero no uno que tenga una amistad con el campeón, por ende no hay necesidad de una lástima o una necesidad de pedir perdón por sus actos.
Qué agradable es verlo en un mano a mano. A veces olvidamos lo entretenida que es la Torre de Monte Chingolo.
(Al presentar al 4to participante, Funka alza la voz para llamarle la atención a Tato, totalmente fuera de lugar y también equivocadamente porque sí, Gabriel era EL CUARTO PARTICIPANTE DE LA GAUNTLET, J-Master era el primero)
Gabriel
Entra Gabriel y acá la lucha baja en su intensidad y entretenimiento. No digo que no haya estado bueno lo que hicieron, pero otra vez, ¿qué hace Gabriel acá?
¿Qué hizo para ganarse esta oportunidad?
Y además volvemos a no sentir que el campeón esté con riesgo de perder porque LLA tiene una oportunidad en el siguiente evento. Capaz hubiera entendido que entre la totalidad del equipo, pero bueno, sí siento que fue muy creativa la forma en la que los ex campeones distraen a J para que piense que participa uno y entre el otro.
Chuca
Chuca entra desde el público con un outfit muy profe de gimnasia a atacar a nuestro campeón por la espalda. El ex campeón de Legion Pro Wrestling tiene algo que no muchos repiten: te creés su odio, te creés su fuerza y el daño que hace.
Se lo ve aplicando variedad de llaves. Ojalá sea el reflejo de un futuro Chuca Zabre Jr., un profe que solo se enfrenta a talento joven haciéndolo rendir. No sé, ideas que uno tira.
En este caso, si bien no se siente como una amenaza, sí se ve en cada movimiento del nuevo retador cómo J-Master ya está cansado. Y no es para menos, ya enfrentó a cuatro rivales. Este encuentro es el que más me gusta cómo termina, porque cuida al profe y nos deja expectantes a su futuro.
Matias Toledo
Último retador y el que yo creo sale peor parado de todo esto: Matías Toledo.
El 50% de los retadores por el título en pareja hace presencia y, al contrario de Maikol, es un face completamente lastimero. Cada golpe o movimiento que aplica lleva consigo 5 minutos de Toledo lamentándose por lo que está haciendo.
A la primera capaz empatizás, pero a la decimocuarta ya tenés ganas de que se calle y luche o se tire y se deje hacer la cuenta.
Y quiero detenerme en esto último.
Yo soy fan de copiar lo que sirve. Durante el camino a WrestleMania 35 estuvo toda la historia de Kofi yendo por el título. Hay un Gauntlet que sus compañeros tienen que superar y, en ese mismo, The Usos, sus rivales más icónicos, se rinden para darle aire al equipo, porque ven que participar en lastimar a un par que los acompañó en tanto recorrido es un error.
Volvamos.
Imaginate que luego de enfrentarse a Chuca, Matías salga y diga:
“Te respeto como luchador para participar e intentar llevarme tu título, pero te respeto aún más como persona para no tener que ganarte en este estado. Me rind…” *J-Master lo interrumpe con un cachetazo para alentarlo a luchar
La gente hubiera visto en toledo a un héroe (dejándolo muy bien parado para lo que se viene en Origen Extremo 4) y en el campeon a un joven aguerrido.
Pero no. Esta lucha lastima mucho a la mitad del Super Sello, porque lo deja como un llorón hipócrita que le molesta mucho lastimar a su amigo pero que lo hace igual, a pesar de que encima tiene otra oportunidad titular en el evento que viene.
¿ACASO QUERÉS TODO, TOLEDO?
Pero bueno, la lucha termina obviamente con J como ganador y aún campeón. La amenaza no se sintió nunca, pero eso no nos negó de aprovechar ver lo talentoso que es el portador del título máximo de RCW Latam.
Se enfrentó a 5 rivales y todos los encuentros fueron de buenos a muy buenos. La agrupación está en buenas manos.
Se termina el evento de cara a Origen Extremo 4, la presentacion mas importante de la agrupacion, lo anunciado promete, espero que RCW Latam sepa cumplir con la expectativa.



